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La tierra de Jauja de las vacaciones

La tierra de Jauja de las vacaciones

No ando muy ilusionada con mis días libres. Los he pactado porque necesito tener el tiempo para hacer otras cosas. Es decir, es simplemente un cambio de horario para obligaciones contractuales que tienen que cumplirse porque el mes de junio será rejodido para poder hacer otra cosa que no sea lo planificado anteriormente.

Los textos se trasladan a otros lados y también mis voluntades. Tengo muchos pendientes que se caen de mis dedos. Iba a decir “envidio a…” pero la verdad es que en este momento, sólo envidio a mi cama, porque se quedará consigo misma, mientras yo no esté… pero cuando caiga en ella (como haré, inmediatamente después de terminar este post) me soñaré como lo he hecho en estos últimos meses: iniciando un viaje.

A ver qué se me ocurre. Vacaciones, dije. Nos leemos.

No busco novio (igual que la otra, nomás que diferente)

No busco novio (igual que la otra, nomás que diferente)

Pucha, ya quedó establecido, para los 4 gatos que me leen desde hace poco más de 5 años, que no busco ciertas cosas… porque ciertas cosas me encuentran. Me la paso de malísimo humor haciendo compras de ropa, por ejemplo. Mi estilacho de moda (sin estilacho) me hace querer comprarme cosas que no están en temporada o que -cual Enrique el Antiguo- son parte de algún museo del vestuario vintage. Qué diablos, uno se queda congelado en la época en la que fue más feliz y yo creo que aún estamos en el 2003…

Lo único que he perseguido ha sido al empleo. Escurridísimo él, le he correteado, haciendo cosas -todas decentes, por siaca- que ahora no me apenaría volver a hacer, si fuera la necesidad. Por supuesto, recuerdo las entrevistas que me dejaban estupefacta: me llamaban para decirme que estaba sobrecalificada y que aún así, si quería el empleo, ganaría como un practicante (¿les pagan, aquí en Perú?) o que mi horario sería algo como de 3 a 7 am, o que tal vez me interesaría estar en el area de Marketing, luego de lo cual pasaba a una sala con un grupo de vendedores, a cantar el himno de la compañía y dar de saltitos, para vender algo parecido a la Tinka en kioskos. O tal vez pedirme 35 requisitos, entre académicos, documentarios y tal vez una prueba de Elisa, para un pago de 800 soles (ahora, algo como 250 dólares), con horario de entrada, pero no de salida, en una oficina que parecía un baño, atrás de una caldera. Oh yeah.

Entonces, lo único que he buscado ha sido empleo. ¿Quedó clarísimo? Dale, continuamos.

Luego, no he buscado nada más. Ni el reconocimiento de los pobres diablos sin más talento aparente que saber relacionarse con otros, ni el odio de los que se alucinan delincuencialmente asociales, ni tampoco convertirme en objeto de culto (lo cual no es mala idea, en estas épocas), objeto de estudio y psicoanálisis. Obviamente, tampoco en el amor.

Eso es algo que enfurece a mi madre. Lo juro.

¿Cómo se le encuentra? No se puede, salvo ponerte en circulación. Como dice Pedrito Infante: “No me des, ponme donde hay” Es decir, asegurar la Plaza. Cero autopublicidad; aunque este blog hace su parte, pero no todo el planeta está in the search; entonces, la Promoción va limitada a una Plaza limitada, también. Y ya que hablamos de Marketing, diremos que el Producto está algo usadito, algo añoso y mejor lo llamamos Vintage, también, para no deprimirnos. Pero es un Producto para conocedores y por eso, el Precio es variable, dependiendo del postor. Es gratis para el que lo encuentra, subrepticia y sorprendentemente. Es caro -carísimo- para el que está acostumbrado a encontrar cosas y la neta, que compre otra cosa.

No busco novio. No hago publicidad al respecto. No comento por aquí mis aventuras torrejísimas, aunque siempre hay negociaciones. No vale la pena usar esta ventana para aporrearlos, cuando las experiencias que les tocan vivir luego de echarme por la borda, hacen esa chambita por mi. No me gusta hacer estadísticas sobre ellos, ni hacerme la víctima de sus metidas de pata, porque creo que algo de culpa tengo en aquellos tropezones. Tampoco me levanto triunfante, gilera, amazona. Bueno fuera. Todo me duele; con el tiempo, mucho más que cuando era adolescente. Lo único mejor aprendido es que ahora he dejado el lloriqueo por ello y la procesión va por otros lugares. No busco nada, salvo ser encontrada y nunca abandonada, por que un terno ya fue comprado, porque un roche de autoestima impide superarlo, porque el amor no está clarísimo en sus corazones. No habiendo pretexto para no quedarse, salvo el milagro del amor desnudo, no vale la pena ir corriendo tras los que se van; de la misma manera, no hay sentido salir en exploración insana, para no encontrar nada.

No, no busco. Sé que él me va a encontrar. Lo he sabido siempre. Lo sabe él. Mientras, que siga engañándose con todo el planeta, si es posible. Donde esté, llegará. Yo estoy donde debo de estar y hago lo que debe hacerse. Entonces, no puede haber error. Espero que haya quedado claro.

Sábado a color

Sábado a color

Colores. Tímidamente...

Colores. Tímidamente...

Chmre, no sé qué es lo que me enoja más: el tráfico con embotellamiento incluido en la puerta de mi casa, cualquier imbécil interrumpiendo la hora de mi siesta de weekend, no encontrar nada en mis cuchumil canales de cable, o sacar la cuenta que debo de morir de hambre si quiero ahorrar algo.

Claro, hay más cosas que -como siempre- me dan indignación, pero, vamos, cuando hago las dichosas listas o escribo sobre ello, pienso que me arderá el colon como no tienes idea y se me van las ganas. Ha vuelto a aparecer los sintomas de stress que tanto me asustan, como el mareo y las taquicardias. Eso quiere decir que no es mala idea haber pedido una semana de vacaciones. Alucina que no tengo ni idea a dónde iré. Acabo de escribir que debo de ahorrar. Tal vez termine aprovisionándome de comida para el microondas, poniendo cinta aislante a todas mis ventanas y puertas, y encerrándome en el depa, para dormir una semana enterita. Claro, recibiré las usuales llamadas al celular -para saber si no estoy muerta- e intentarán abrir mi puerta, cuando no reciban respuesta. Todo, simplemente porque quiero silencio y calma. Desventajas de la cercanía

El clima ya cambió, otra contrariedad en el mundo de Dreampicker, la fotosintética. Con ello vino la organización de las cosas, la limpieza general, el separar la ropa y zapatos que ya no te pondrás jamás. Lo bueno es que los planes de playa finalmente comienzan (desistí de ir en verano) y los colores se pelean en mis hojas en blanco. He estado tanto tiempo muda…

Vale, no es un buen post sobre el día de las madres (hay alguno en la Silla Ecléctica). Pero es que ése ya lo escribí hace un año atrás. Añado un par de cosas: mis hermanas son las madres que yo (creo) nunca seré. Las envidio. Ya no tengo nada más que decir al respecto.

Lo que hay

Lo que hay

Una estimada amiga tiene un blog con ese nombre. Como todos los blogs de aquel género, va escribiendo lo que le va sucediendo. Igual que yo, con la salvedad que vive una realidad ligeramente diferente, vive en otro lugar y le pasan otras cosas. Tal vez, en algún momento le suceden cosas similares, pero en realidad, qué mujer vive algo que no sea el trabajo, la búsqueda del amor y el desarrollo de una vida en donde se multiplican las obligaciones, incluyendo la maternidad y el exito profesional…

En mi mente venía el nombre de su blog, porque su título me suena resignado, tan notablemente sumiso a una realidad que pareciera no cambiar. Sin embargo cambia. He ahí el asunto. Tal vez nada cambia, sólo uno; y es por eso, que todo deja de ser lo mismo de siempre. Igual, hay momentos en lo que hay es lo que hay y qué mierda, hay que hacer lo posible para sobrevivir; tal vez no sea el momento, tal vez no sean las personas, tal vez no sean los lugares. Te aguantas, porque lo que hay es un adefesio y pasas de ello. Te quedas ahí, en casa; te ahorras las explicaciones, te pones en silencio.

Hoy, mi mejor amiga me hacía notar que soy un imán para los hombres no disponibles. Creo, para felicidad de alguno, que mejoré al escogerlos, pero algunos se acercan, extrañamente atraidos por mi resolución a no tomarlos en cuenta y suelen insistir. ¿Es necesario hacer un statement al respecto? ¿Debo hacer una nota de prensa para que caigan en la cuenta que el requisito principal para alucinarme es ESTAR COMPLETAMENTE LIBRE?. Claro, otro requisito puede ser que tengan su propio cabello en el cráneo y dentadura original, pero eso ya es como que algo obvio y snob, teniendo en cuenta que no deseo llevarlos a la clínica geriátrica hasta dentro de unos 10 años, por lo menos. Entonces, ser legal y mentalmente available no es una cosa funny y anecdótica que puedan saltarse, conmigo, alguna “rareza” mía. Ya pues. No. No guarden esperanzas. Mi cara cortés sólo es una máscara, pero ya salí corriendo. Hace muchísimo.

Digo, todo esto, porque la verdad, estoy agotada de esquivarlos. También, porque ando despertándome con la absurda sensación de que alguien me espera, en otro lugar. Tal vez sea simplemente un espejismo de mi mente que siente que busco imposibles y no se resigna.

PS. Miércoles. Yo quería hablar sobre otra cosa, al propósito del video. Envidio a la gente que encuentra al amor a edades tempranas. A mi paso, será un amor otoñal. Aunque la historia de la cancioncita es triste, me bacila la idea. Una muchacha de barrio, se llama…

Me Sacan…

Me Sacan…

Bored With The Conversation - Scott Robinson

Bored with conversation – Scott Robinson

Bueno, este post iba a ser una lista. De hecho, algo larga y bastante ácida. Pero, prefiero hacerlo así, pegadito nomás, rabiando como siempre. Recuerdo que a muchos no les gustaba ése rasgo, de mi. Otros lo encuentran atractivo. Por mi parte no puedo decir más que así vienen en mis instrucciones: te chupas el limón o te largas. Es bueno decirlo.

¿Qué me jode últimamente? Sí, porque, si me lees con regularidad, sabes que paso del fastidio a la histeria, a la añoranza y casi nunca a la hilaridad -la que dejo para lo cotidiano, pero… wait, ahí hay tan poca gente- con lo que mis estados circulares sólo me pueden servir para que, de tanto en tanto, escriba algo que me salga de los ovarios y tu pienses que soy una loca de atar.

¿Qué me jode? Uff. Para empezar, el tráfico de mierda de Lima. Tener que vivir en el Apartheid que nos impone la poca decisión de una clase política que es una cloaca, lo que me hace querer pensar varias veces antes de salir de Lima Norte (donde trabajo y vivo) para ir a cualquier otro sitio, porque todo me toma 1hora de viaje; lo mismo que toma un avión de la capital hacia Arequipa. Luego me jode el descaro de los políticos, la mala educación que recibe el peruano promedio (lo cual le hace ignorante, atrevido y estrecho de miras), la lucha para mantenerme en un mercado laboral (con estudios y todo) mientras un bailarina de tecnocumbia logra viajar un par de veces al año a Europa y yo saco mi cuenta para saber si podré viajar a Huacho sin desbalancear mis fondos. Me revienta la gente que legisla sin saber de lo que habla, el que se siente indispensable, el que envidia y sólo remarca los defectos de los otros, el acomplejado que en todo ve un problema y aquel que se siente feliz por saltarse las reglas, afectando al resto. Me pone de malas el que diserta sobre algo, como si dijera la verdad de la milanesa y me subestime en el interin, el que no se da cuenta que marca los corazones y que sinceramente no estoy para bromas, el que esconde su corazón para mi, pero se lo da a otra, el que jamás me ha de encontrar… me jode hasta cuando desaparece el teflón de las sartenes de casa, se acaba el papel higiénico, se acaba el capítulo de la serie que me bajé por torrent, no poder usar el puto bluetooth (y por ello tener que ir a servicio técnico), olvidar los tiempos verbales del francés, no poder ir al cine, ver como los peatones son imprudentes, no poder publicar un libro de poesía sin tener que dejar el pellejo, no tener el tiempo para pintar, tener que esperar a que los objetos que quiero comprar “me encuentren” porque, sencillamente, nunca encuentro lo que quiero hasta que ellos aparecen. Me saca de mis casillas que dejen las cajas vacías de cualquier cosa, en las estanterías o la refri, para que las eche yo a la basura, que la vecina barra todas las mañanas a la misma hora, con frenética fruición (para mi que tiene problemas sexuales) y que las mañanas empiecen a ponerse nubladas, resistiéndome a sacar las frazadas del closet, olvidar echar el insecticida todas las mañanas y recordarlo todas las noches, abrazar a mis dos almohadas y seguir sintiendo que estoy en la cama equivocada, en el año equivocado, con un absoluto LAG en esta vida que me alcanza, pero cuya canción no me gusta mucho, la verdad…

Caray, todo me enfada. Sólo unas pocas cosas me pueden hacer sonreír, por aquí; porque como ya te dije, lo cotidiano te es ajeno, siendo una proyección exagerada de lo que en verdad me da vueltas y el resto, que ya sabes siempre, se rellena. Deséame buena suerte, entonces.

Así nomás

Así nomás

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Es viernes. Otra vez, viernes. He salido corriendo con Chucky, al colegio. No es mi tarea usual: su madre ha decidido que se toma unas pequeñas vacaciones, sirviéndole el desayuno a otras personas y, bueno, he tenido que conformarme con recibir el grito usual de una adolescente, por despertarla para que no llegue tarde. Espero que la adolescencia le tome dos años o yo ya no esté para el resto de lo que queda de ella. Juramento con beso.

Es viernes, pues. La gente baja el ritmo, pero el mío está a mil. Salir corriendo por mi propio desayuno y darme cuenta que Lima anda más linda que nunca, eso sí, si miras al cielo (con canto de pajaritos incluido)… pero sólo en Lima Norte. Me rondan los pensamientos de siempre, pero sólo mientras amanece y hasta llego a creer que en ése exacto momento, soy pensada, también.

Mientras tanto, llego a la oficina, desayuno en el escritorio, toda vestida de celeste cerúleo y voy decidiendo que les comparto esta foto. Es el fin del mundo, definitivamente. Este cielo veraniego es sólo el preludio del infierno. ¿Cómo van vuestros corazones? Los mios se intentan acomodar al invierno.

Igual, haré mi danza ritual de la lluvia, mientras salto con un pan en la mano derecha… Feliz viernes.

Confusión

Confusión

Debería escribir más seguido, pero he estado en un espiral de situaciones que me tienen ocupada en el mundo real y he tenido que dejar estos lugares. No sé quién me extrañe. No tengo más que 30 céntimos en el sencillero y hace como un mes que no he ido al cine, lo cual me trae el peor síndrome de abstinencia en años.  El trabajo no avanza como lo deseo (todo el mundo anda a otro ritmo y el apuro es mi signo) y mi mal humor podría explotar la siguiente semana. No me ha defraudado la Chuleta Dorada del Rinconcito Arequipeño, ni su chichita morada, ni tampoco aquellos restos de manjar blanco que quedaban en mi frigobar. Tampoco lo hace la Negra y su gran don de frentes, ni mi tarjeta de débito que para algo sirve.

Digamos que la confusión, que corretea a los que reciben imprevistos como ducha, como yo, es un gran distractor. Me paro a mirar los logros de los demás, para olvidar que debo hacer lo mío. Regreso, como siempre. Regreso de los viajes interiores, a los paraisos conocidos. Ténganme paciencia.

Dias como éstos

Dias como éstos
Todos los días de la semana que pasó, me dejaron con los pies (y los pelos) de punta. El resultado, la espalda adolorida, un chinchón en la rodilla, otro en la pura espinilla y las lágrimas a flor de piel. El viernes caí ridícula y teatralmente en el pavimento, cuando intentaba jalar una maleta de 20kg en una rampa resbalosa. Luego, me di un super golpe al entrar en la ducha, en la misma pierna con la que había respondido a mi caída huachafa. Desperté en pésima posición, contorsionada, abrazando a mis dos almohadas, perpendicular al colchón…
La Negra ha estado con cara de tragedia y con eso me di cuenta que realmente las cosas estuvieron para el pedo, porque su visión positiva del mundo suele ser huachafamente contagiosa. Yo tuve que echarle barra, para que empezara a “pensar positivo mi hermano”, con una ciega certeza de que lo que viene, será mejor. Lo de temer es que vendrían algunas semanas de conteos finales, donde habrá que vivir las cosas inevitables. Sin embargo, algunas buenas noticias flotaron en mi ambiente y en mi mente, en mi corazón, la misma espera: La de aquel espejo que no quiere ser visto, que vive empañado y empeñado en no creerlo todo, pero amadísimo, amadísimo hasta el delirio.  Dios mío, que sólos se sienten los muertos…

Todos los días de la semana que pasó, me dejaron con los pies (y los pelos) de punta. El resultado, la espalda adolorida, un chinchón en la rodilla, otro en la pura espinilla y las lágrimas a flor de piel. El viernes caí ridícula y teatralmente en el pavimento, cuando intentaba jalar una maleta de 20kg en una rampa resbalosa. Luego, me di un super golpe al entrar en la ducha, en la misma pierna con la que había respondido a mi caída huachafa. Desperté en pésima posición, contorsionada, abrazando a mis dos almohadas, perpendicular al colchón…

La Negra ha estado con cara de tragedia y con eso me di cuenta que realmente las cosas estuvieron para el pedo, porque su visión positiva del mundo suele ser tontamente contagiosa. Yo tuve que echarle barra, para que empezara a “pensar positivo mi hermano”, con una ciega certeza de que lo que viene, será mejor. Lo de temer es que vendrían algunas semanas de conteos finales, donde habrá que vivir las cosas inevitables. Sin embargo, algunas buenas noticias flotaron en mi ambiente y en mi mente, en mi corazón, la misma espera: La de aquel espejo que no quiere ser visto, que vive empañado y empeñado en no creerlo todo, pero amadísimo, amadísimo hasta el delirio. Dios mío, que solos se sienten los muertos…

Inmemoriam

Inmemoriam

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

Mujeres. Mujeres. Mujeres.

No me saludes, compadre. No hay nada que más me fastidie que la recatafila de saludos ocasionales en éste día, 08 de marzo de todos los años de mi vida. No me saludes y luego me mires el trasero, o pienses que soy una loca histérica que necesita “eso” para calmarse o creas que sólo te puedo servir para hacerte la terapia. No me saludes y luego me acoses en la oficina, me roces en el bus y me lances piropos obscenos por la calle. No me saludes y luego decidas que el patín que chambea en lo mismo que yo, con inferior calificación, merece tener mejor sueldo. No me saludes, carajo, cuando piensas que mis opiniones son estúpidas, porque te juras más educado, razonable y dialéctico, cuando mi conocimiento viene de la cacheteadera que me da la vida, todos los días. No me saludes y luego, me llenes de hijos y te largues orondo, a buscar a otra más joven y menos sufrida y yo deba matarme chambeando para levantar a nuestros hijos que, encima, haré que te quieran. No me saludes, cuando sé que me maltratarás de todas las maneras posibles, sólo porque estás descubriendo que ya no eres necesario para que yo sea feliz. No me saludes, idiota, cuando no caes en la cuenta que fuiste criado por una de nosotras y, si hay justicia, lo que me hagas se lo harán a las de tu familia. No me digas que es mi día, cuando confabulas, apoyado en la sociedad, para que yo nunca pise una buena escuela, me cueste llegar a la universidad y si lo logro, termine con las justas. No me digas que soy magnífica, porque mi cuerpo está dentro de los estándares de belleza, porque me muestras irrealidades en aquello, haciéndome infeliz si no lo logro… no sabes las veces que he muerto por ello, para que me quieras, maldito idiota…

Salúdame por que vengo de una verdadera estirpe de hembras, porque mis abuelas se fajaron con ustedes, consiguieron que me instruyera, a pesar de las limitaciones y porque razoné lo suficiente como para que me indigne que sólo por un día me digan lo genial que soy. Yo lo soy TODOS los días, incluso después de salir de este mundo.

Al cabo, ya lo dije antes. Cómo me aburre repetirlo.