
Pucha, ya quedó establecido, para los 4 gatos que me leen desde hace poco más de 5 años, que no busco ciertas cosas… porque ciertas cosas me encuentran. Me la paso de malísimo humor haciendo compras de ropa, por ejemplo. Mi estilacho de moda (sin estilacho) me hace querer comprarme cosas que no están en temporada o que -cual Enrique el Antiguo- son parte de algún museo del vestuario vintage. Qué diablos, uno se queda congelado en la época en la que fue más feliz y yo creo que aún estamos en el 2003…
Lo único que he perseguido ha sido al empleo. Escurridísimo él, le he correteado, haciendo cosas -todas decentes, por siaca- que ahora no me apenaría volver a hacer, si fuera la necesidad. Por supuesto, recuerdo las entrevistas que me dejaban estupefacta: me llamaban para decirme que estaba sobrecalificada y que aún así, si quería el empleo, ganaría como un practicante (¿les pagan, aquí en Perú?) o que mi horario sería algo como de 3 a 7 am, o que tal vez me interesaría estar en el area de Marketing, luego de lo cual pasaba a una sala con un grupo de vendedores, a cantar el himno de la compañía y dar de saltitos, para vender algo parecido a la Tinka en kioskos. O tal vez pedirme 35 requisitos, entre académicos, documentarios y tal vez una prueba de Elisa, para un pago de 800 soles (ahora, algo como 250 dólares), con horario de entrada, pero no de salida, en una oficina que parecía un baño, atrás de una caldera. Oh yeah.
Entonces, lo único que he buscado ha sido empleo. ¿Quedó clarísimo? Dale, continuamos.
Luego, no he buscado nada más. Ni el reconocimiento de los pobres diablos sin más talento aparente que saber relacionarse con otros, ni el odio de los que se alucinan delincuencialmente asociales, ni tampoco convertirme en objeto de culto (lo cual no es mala idea, en estas épocas), objeto de estudio y psicoanálisis. Obviamente, tampoco en el amor.
Eso es algo que enfurece a mi madre. Lo juro.
¿Cómo se le encuentra? No se puede, salvo ponerte en circulación. Como dice Pedrito Infante: “No me des, ponme donde hay” Es decir, asegurar la Plaza. Cero autopublicidad; aunque este blog hace su parte, pero no todo el planeta está in the search; entonces, la Promoción va limitada a una Plaza limitada, también. Y ya que hablamos de Marketing, diremos que el Producto está algo usadito, algo añoso y mejor lo llamamos Vintage, también, para no deprimirnos. Pero es un Producto para conocedores y por eso, el Precio es variable, dependiendo del postor. Es gratis para el que lo encuentra, subrepticia y sorprendentemente. Es caro -carísimo- para el que está acostumbrado a encontrar cosas y la neta, que compre otra cosa.
No busco novio. No hago publicidad al respecto. No comento por aquí mis aventuras torrejísimas, aunque siempre hay negociaciones. No vale la pena usar esta ventana para aporrearlos, cuando las experiencias que les tocan vivir luego de echarme por la borda, hacen esa chambita por mi. No me gusta hacer estadísticas sobre ellos, ni hacerme la víctima de sus metidas de pata, porque creo que algo de culpa tengo en aquellos tropezones. Tampoco me levanto triunfante, gilera, amazona. Bueno fuera. Todo me duele; con el tiempo, mucho más que cuando era adolescente. Lo único mejor aprendido es que ahora he dejado el lloriqueo por ello y la procesión va por otros lugares. No busco nada, salvo ser encontrada y nunca abandonada, por que un terno ya fue comprado, porque un roche de autoestima impide superarlo, porque el amor no está clarísimo en sus corazones. No habiendo pretexto para no quedarse, salvo el milagro del amor desnudo, no vale la pena ir corriendo tras los que se van; de la misma manera, no hay sentido salir en exploración insana, para no encontrar nada.
No, no busco. Sé que él me va a encontrar. Lo he sabido siempre. Lo sabe él. Mientras, que siga engañándose con todo el planeta, si es posible. Donde esté, llegará. Yo estoy donde debo de estar y hago lo que debe hacerse. Entonces, no puede haber error. Espero que haya quedado claro.